Salir a pasear con nuestros perros puede convertirse en uno de los momentos más bonitos del día. La correa, la puerta que se abre, el aire de la calle y esa emoción que aparece inmediatamente en sus ojos anuncian una pequeña aventura. Pero cuando en casa tenemos más de un perro surge una pregunta muy práctica: ¿cuántos perros podemos sacar a pasear al mismo tiempo?
La respuesta no depende únicamente de un número. No existe una cantidad universal que sea adecuada para todas las personas, porque entran en juego factores como el tamaño de los perros, su fuerza, edad, temperamento, nivel de entrenamiento, relación entre ellos, experiencia de quien los lleva y, sobre todo, el lugar donde se realiza el paseo.
En algunos casos, una persona puede manejar tranquilamente a dos perros educados y acostumbrados a caminar juntos. En otros, incluso llevar dos puede resultar complicado si ambos tiran de la correa, reaccionan ante otros animales o se distraen constantemente. Por eso, antes de decidir cuántos perros sacar juntos, debemos pensar primero en nuestra capacidad real para controlarlos y mantenerlos seguros.
¿Existe un número ideal de perros para pasear?
Para una persona que pasea a sus propios perros, dos perros pueden ser un número razonable cuando ambos tienen buen comportamiento durante la caminata y están acostumbrados a salir juntos. Si son pequeños, tranquilos y responden correctamente a las indicaciones, la experiencia puede resultar sencilla.
Con tres perros, la situación empieza a ser más compleja. Ya no se trata solamente de sumar un animal más. Hay que considerar que cada perro puede reaccionar de manera diferente ante un estímulo. Si uno se detiene a olfatear, otro quiere avanzar y el tercero observa a otro perro en la vereda, la persona debe gestionar simultáneamente tres necesidades.
Cuatro o más perros requieren todavía mayor experiencia y planificación. En esos casos, la posibilidad de que las correas se enreden, los perros tiren en diferentes direcciones o una reacción de uno desencadene una respuesta en los demás aumenta considerablemente.
Por eso, más perros no siempre significan un mejor paseo. Para muchos hogares, dividir a los perros en grupos pequeños permite que todos disfruten de una salida más tranquila.
Si tenemos cuatro perros, por ejemplo, puede ser mucho más práctico realizar dos paseos con dos perros cada uno que intentar caminar con los cuatro simultáneamente.
La seguridad debe estar siempre por encima de la comodidad de terminar rápidamente con los paseos.
El tamaño y la fuerza importan más de lo que parece
No es lo mismo caminar con dos perros pequeños que con dos perros grandes y fuertes. Aunque ambos estén bien educados, una persona debe tener suficiente capacidad física para mantener el control si ocurre algo inesperado.
Imaginemos que llevamos dos perros grandes y, de repente, ambos detectan algo que despierta su atención al mismo tiempo. Incluso si normalmente caminan tranquilamente, la fuerza combinada puede ser difícil de manejar.
Por eso debemos preguntarnos con honestidad: ¿podría controlar a estos perros si algo inesperado ocurriera?
No se trata de pensar únicamente en situaciones ideales. Un automóvil puede tocar la bocina, aparecer otro perro, caer un objeto al suelo o alguien puede correr cerca. Un buen paseo es aquel en el que estamos preparados para manejar también los imprevistos.
Cuando los perros son fuertes, es especialmente importante que la persona que los lleva tenga experiencia y que los animales conozcan las normas básicas de caminar con correa.
¿Se pueden pasear juntos perros con diferentes niveles de energía?
Sí, pero puede requerir cierta planificación.
Un perro joven puede querer avanzar rápidamente, investigar cada rincón y continuar caminando durante mucho tiempo. Un perro mayor probablemente prefiera una salida más tranquila, con más pausas y menor distancia.
En estos casos, llevarlos juntos puede significar que uno no recibe suficiente actividad mientras el otro termina agotado.
Una buena alternativa puede ser realizar paseos compartidos cortos y tranquilos, y después proporcionar a cada perro actividades adaptadas a sus necesidades.
Por ejemplo, un perro joven puede complementar su paseo con juegos de olfato o actividades de estimulación mental, mientras que el perro senior puede disfrutar de una caminata más lenta y descansada.
Cada perro es un individuo y no debemos asumir que todos necesitan exactamente lo mismo.
El carácter de cada perro es fundamental
Quizás uno de los factores más importantes sea el temperamento.
Dos perros tranquilos, sociables y acostumbrados a caminar juntos probablemente sean mucho más fáciles de manejar que dos perros que reaccionan intensamente ante otros animales o personas.
Si uno de los perros tira constantemente de la correa, ladra ante otros perros o se altera fácilmente, puede ser mejor trabajar primero ese comportamiento de manera individual.
Los paseos individuales tienen una ventaja adicional: permiten que el dueño se concentre completamente en el perro. Es más fácil observar su lenguaje corporal, identificar qué situaciones lo ponen nervioso y enseñarle comportamientos adecuados.
Una vez que el perro ha desarrollado mejores habilidades para caminar, se puede intentar incorporar progresivamente otro compañero.
No debemos tener prisa. Un paseo tranquilo vale mucho más que una caminata complicada en la que todos terminan estresados.
¿Es mejor utilizar una sola correa para varios perros?
Existen accesorios diseñados para caminar con varios perros, pero su conveniencia depende de cada situación. Lo importante es que la persona pueda controlar adecuadamente a cada animal y evitar que las correas se conviertan en un enredo.
En general, cada perro debería contar con un sistema de sujeción apropiado y seguro. Las correas deben estar en buen estado y ser adecuadas para el tamaño y la fuerza del animal.
No debemos elegir accesorios únicamente por comodidad. La seguridad debe ser el criterio principal.
También conviene evitar que las correas sean excesivamente largas en lugares con mucho tránsito de personas, bicicletas o vehículos. En zonas concurridas, mantener un mayor control de la distancia puede prevenir accidentes.
Los paseos grupales necesitan reglas
Cuando varios perros caminan juntos, establecer una rutina ayuda muchísimo.
Es conveniente enseñarles a esperar antes de salir por la puerta, caminar sin tirar excesivamente y responder a señales básicas. No hace falta convertir el paseo en una clase permanente de obediencia, pero sí es importante que exista una comunicación clara.
También debemos evitar que todos los perros corran hacia cada persona o animal que aparece. Como hemos comentado en otras publicaciones de Perritos Mimosos, socializar no significa obligar al perro a saludar a todo el mundo.
Un paseo saludable puede consistir simplemente en caminar tranquilamente mientras los perros observan el entorno.
Si aparece otro perro y alguno de nuestros compañeros se muestra incómodo, lo mejor es aumentar la distancia y continuar la caminata sin forzar el encuentro.
¿Cuándo es mejor pasearlos por separado?
Hay situaciones en las que separar a los perros es la mejor decisión.
Si uno de ellos tiene miedo, reactividad, problemas importantes para caminar con correa o dificultades para relacionarse con otros animales, el paseo individual puede ser mucho más beneficioso.
También es recomendable separar a perros con una diferencia física muy marcada cuando sus necesidades de ejercicio son completamente diferentes.
Los perros ancianos, por ejemplo, pueden necesitar caminatas pausadas. Un compañero joven y energético podría frustrarse durante ese paseo. En lugar de obligarlos a adaptarse al mismo ritmo, podemos ofrecerles momentos diferentes.
Los paseos individuales también son una oportunidad maravillosa para fortalecer el vínculo con cada perro. En una familia con varios animales, cada uno merece ocasionalmente un momento exclusivo con su persona.
No todo tiene que hacerse en grupo.
¿Qué ocurre si uno de los perros empieza a tirar?
Cuando varios perros tiran de la correa al mismo tiempo, la situación puede complicarse rápidamente.
En lugar de intentar solucionar el problema únicamente durante los paseos grupales, conviene trabajar primero de manera individual. Enseñar al perro que caminar cerca de nosotros y mantener la correa relativamente relajada tiene enormes beneficios.
El entrenamiento basado en refuerzo positivo puede ayudar a construir este comportamiento. Premiar los momentos en los que camina tranquilamente permite que el perro comprenda qué conducta queremos fomentar.
Con paciencia, muchos perros aprenden que caminar junto a su familia puede ser una experiencia agradable sin necesidad de tirar constantemente.
El calor también cambia las reglas
En zonas donde las temperaturas son elevadas, debemos ser todavía más cuidadosos cuando paseamos con varios perros.
Cada animal tolera el calor de manera diferente. Un perro puede caminar cómodamente mientras otro empieza a mostrar signos de cansancio.
Los paseos deben realizarse preferentemente durante las horas más frescas y debemos evitar el ejercicio intenso cuando el calor sea fuerte. Llevar agua fresca puede ser importante en salidas prolongadas.
También debemos prestar atención al pavimento. Si está demasiado caliente, puede afectar las almohadillas de las patas.
Con varios perros, además, resulta más difícil detectar rápidamente si uno empieza a sentirse mal. Por eso, cuando hace mucho calor, una caminata corta y tranquila puede ser una decisión mucho más responsable que una salida prolongada.
La pregunta correcta no es "¿cuántos?", sino "¿puedo controlarlos?"
Esta quizá sea la recomendación más importante.
No debemos elegir el número de perros que vamos a pasear basándonos únicamente en cuántos animales tenemos en casa. Debemos preguntarnos cuántos podemos manejar de manera segura y responsable.
Si una persona puede controlar perfectamente a dos perros, dos es una buena cantidad.
Si puede manejar tres sin perder la capacidad de prestar atención a cada uno, puede ser viable.
Pero si con dos ya resulta difícil mantener el control, no hay ninguna razón para añadir un tercero.
Pasear a los perros no es una competencia. No ganamos nada por sacar a cinco juntos si la experiencia termina siendo peligrosa o estresante.
Un buen paseo debe permitir que los perros exploren, se ejerciten y disfruten, mientras la persona que los acompaña conserva el control suficiente para reaccionar ante cualquier situación.
Al final, cada perro merece un paseo en el que pueda sentirse seguro.
Quizás en algunas familias eso signifique caminar con dos perros juntos. En otras, será mejor salir con uno por vez. Y en hogares con varios compañeros, quizá la mejor solución sea formar pequeños grupos según edad, energía y temperamento.
No existe una fórmula perfecta.
Existe la observación, el sentido común y el conocimiento de nuestros propios perros.
Porque cuando abrimos la puerta y salimos a caminar, no llevamos simplemente varias correas en nuestras manos. Llevamos seres vivos que confían en nosotros para protegerlos, guiarlos y permitirles disfrutar del mundo.
Y esa confianza merece un paseo tranquilo, seguro y lleno de pequeñas aventuras.
A veces serán dos narices investigando el mismo árbol. Otras veces serán tres colas moviéndose al mismo tiempo. Quizás incluso tengamos que hacer varios recorridos para que todos reciban la atención que necesitan.
Pero si al regresar a casa nuestros perros están tranquilos, satisfechos y felices, sabremos que hicimos las cosas bien.
Porque pasear muchos perros puede ser una hermosa experiencia, siempre que recordemos que la calidad del paseo importa mucho más que la cantidad de perros que llevemos de una sola vez.♦
El presente artículo es meramente informativo. Siempre consulte a un experto veterinario

Perritos mimosos en Facebook @



