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domingo, 9 de agosto de 2026

Cómo adaptar cada paseo

Sacar a pasear al perro con lluvia, sol, nieve y en otras circunstancias

Hay una frase que parece formar parte del diccionario particular de cualquier perro: “¿Vamos a pasear?”. Basta pronunciarla para que aparezcan las orejas atentas, la cola inquieta y esa mirada que parece decirnos que no existe ningún asunto más importante en el mundo. Afuera puede estar lloviendo, haciendo frío, brillando un sol intenso o incluso cayendo nieve, pero para nuestro compañero la posibilidad de salir siempre parece una excelente noticia.

Sin embargo, aunque muchos perros estén dispuestos a salir prácticamente bajo cualquier circunstancia, nosotros somos quienes debemos evaluar si las condiciones son adecuadas y cómo adaptar la caminata. El paseo es importante para su bienestar físico y mental, pero la seguridad debe estar siempre primero.

No existe un clima perfecto para todos los perros. Un animal joven y saludable puede tolerar determinadas condiciones que serían incómodas o peligrosas para un perro anciano, un cachorro muy pequeño o un perro con alguna condición de salud. También influyen el tamaño, el tipo de pelaje, la condición corporal y la capacidad individual para tolerar el frío o el calor.

Por eso, más que preguntarnos si podemos sacar al perro cuando hace determinado tiempo, deberíamos preguntarnos cómo podemos hacer que esa salida sea segura y agradable.

Cuando la lluvia aparece: ¿hay que cancelar el paseo?

La lluvia es una de las circunstancias más habituales y no necesariamente significa que el perro deba pasar todo el día dentro de casa. Muchos perros disfrutan de caminar bajo una lluvia ligera y no tienen ningún problema con mojarse. Otros, en cambio, parecen considerar que cada gota es una afrenta personal y prefieren quedarse cómodamente en su cama.

Si la lluvia es suave y las condiciones son seguras, podemos realizar un paseo más corto, adaptando el recorrido y buscando zonas donde el perro pueda protegerse parcialmente del agua. En estos casos, lo importante es observar cómo se siente.

Un perro que camina relajado, explora y continúa disfrutando probablemente esté cómodo. Si intenta regresar constantemente, se muestra nervioso o busca refugio, no tiene sentido obligarlo a permanecer afuera.

Después de una caminata bajo la lluvia llega una parte muy importante: secarlo correctamente. Una toalla puede convertirse en nuestra mejor aliada. Debemos prestar especial atención a las patas, el vientre y las zonas donde el agua pueda quedar acumulada.

Las patas merecen una revisión especial, sobre todo si el perro caminó por lugares con barro, agua estancada o superficies sucias. Limpiarlas al regresar ayuda a mantenerlas en buenas condiciones y evita que el perro ingiera suciedad al lamerlas.

También debemos tener precaución durante tormentas eléctricas. Los truenos, relámpagos y cambios bruscos del ambiente pueden asustar a algunos perros. Si hay una tormenta fuerte, con rayos, vientos intensos o riesgo de inundación, lo más prudente es posponer el paseo y mantener al perro en un lugar seguro dentro de casa.

Y aquí aparece una regla sencilla que vale oro: si nosotros consideramos que el clima es demasiado peligroso para caminar afuera, probablemente nuestro perro tampoco necesite salir en ese momento.

Días de sol: cuidado con el calor y el pavimento

El sol puede transformar un paseo agradable en una experiencia peligrosa si no tomamos precauciones. Esto es especialmente importante en regiones donde las temperaturas son elevadas durante buena parte del año.

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que, como el perro tiene ganas de salir, puede caminar durante mucho tiempo. Los perros no siempre saben cuándo deben detenerse. Algunos continúan jugando o caminando aunque el calor esté afectándolos.

Por eso, en los días calurosos debemos elegir cuidadosamente el horario. Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde suelen ser preferibles a las horas en que el sol está más fuerte.

También debemos prestar atención al pavimento. Las calles y veredas pueden calentarse considerablemente bajo el sol. El perro camina directamente sobre ellas y sus almohadillas están expuestas al contacto con esa superficie.

Una prueba sencilla consiste en tocar el pavimento con la mano durante varios segundos. Si resulta demasiado caliente para nuestra mano, debemos considerar que tampoco será agradable para las patas del perro.

El calor también puede aumentar el riesgo de problemas relacionados con la temperatura corporal. Durante el paseo debemos observar signos como jadeo excesivo, debilidad, dificultad para continuar, desorientación o comportamiento inusual. Si el perro parece estar afectado por el calor, debemos detener la actividad, llevarlo a un lugar fresco y buscar atención veterinaria si los signos son preocupantes.

El agua es otro elemento importante. Para paseos largos o en días especialmente calurosos, conviene llevar agua fresca y ofrecerla durante la salida.

Y hay una regla que nunca debemos olvidar: un perro no debe permanecer dentro de un automóvil estacionado, ni siquiera durante unos minutos, cuando hace calor. La temperatura dentro del vehículo puede aumentar rápidamente y representar un peligro grave.

En verano, el paseo no desaparece. Simplemente cambia de horario, duración e intensidad.

¿Qué ocurre cuando llega el frío?

El frío también exige adaptar la rutina. Algunos perros parecen haber nacido para disfrutar de las temperaturas bajas, especialmente aquellos con pelajes densos, mientras que otros necesitan mayor protección.

El tamaño, la edad, el tipo de pelaje y la condición individual influyen mucho. Un perro pequeño, un cachorro, un animal anciano o un perro de pelo muy corto puede sentir frío mucho antes que otro con una capa de pelo abundante.

Cuando la temperatura baja, podemos reducir la duración del paseo si observamos que el perro está incómodo. También debemos prestar atención a señales como temblores persistentes, levantar repetidamente las patas o buscar regresar rápidamente a casa.

En determinadas circunstancias, una prenda para perros puede ser útil, pero no todos los animales la necesitan. La ropa debe permitir que el perro se mueva con libertad y no debe utilizarse como sustituto de una evaluación adecuada de las condiciones climáticas.

Al regresar de un paseo frío o húmedo, debemos proporcionarle un lugar seco y confortable donde pueda descansar.

En zonas donde existe nieve o hielo, también hay que revisar las patas después de caminar. Los residuos que quedan entre los dedos pueden resultar incómodos. Si se utilizan productos para derretir hielo en calles o veredas, es especialmente importante evitar que el perro los ingiera al lamerse las patas.

Pasear con nieve: una aventura que requiere cuidados

Para un perro que vive habitualmente en un clima cálido, encontrarse con nieve puede ser una experiencia completamente nueva. Todo cambia: los olores, la textura del suelo, la temperatura y hasta el sonido del entorno.

Muchos perros disfrutan enormemente de jugar en la nieve, pero debemos recordar que no todos están preparados para permanecer mucho tiempo expuestos al frío.

Los paseos deben adaptarse a la tolerancia individual del animal. Si comienza a mostrar incomodidad, debemos regresar a casa.

También es importante evitar que el perro consuma grandes cantidades de nieve. La nieve puede contener suciedad, sustancias químicas o residuos que no son seguros para ingerir.

Después del paseo, revisar y limpiar las patas es una buena costumbre. Debemos prestar atención especialmente a los espacios entre los dedos y a las almohadillas.

La nieve puede ser hermosa y divertida, pero no debemos confundir entusiasmo con resistencia ilimitada al frío.

Viento fuerte, tormentas y condiciones extremas

Hay días en los que el problema no es solamente la temperatura. El viento intenso puede derribar ramas, mover objetos y hacer que la caminata sea peligrosa. Si además se combina con tormentas eléctricas o lluvias intensas, lo mejor es esperar.

Un paseo perdido no representa un problema. La seguridad sí.

Durante esas jornadas podemos recurrir a actividades dentro de casa. Los juegos de olfato son una excelente alternativa. Podemos esconder pequeñas recompensas en diferentes lugares seguros para que el perro las encuentre utilizando su nariz.

También podemos utilizar juguetes interactivos, practicar ejercicios sencillos de obediencia o enseñar algún comportamiento nuevo mediante refuerzo positivo.

Estas actividades no reemplazan permanentemente los paseos, pero sirven para mantener al perro mentalmente activo cuando las condiciones exteriores no son apropiadas.

¿Y si hay mucho humo, polvo o contaminación?

Existen otras circunstancias que pueden pasar desapercibidas. El humo de incendios, el polvo intenso o una calidad del aire muy mala también pueden hacer que salir no sea una buena idea.

Los perros respiran el mismo aire que nosotros y pueden verse afectados por partículas irritantes. Si el ambiente presenta humo visible, olores fuertes o condiciones claramente desfavorables, es mejor reducir la exposición y buscar alternativas dentro del hogar.

En estos casos, una salida rápida para hacer sus necesidades puede ser suficiente si resulta segura, mientras que el ejercicio y la estimulación pueden trasladarse temporalmente al interior.

La idea no es convertir nuestra casa en una prisión cada vez que aparece una nube. Se trata de utilizar el sentido común y evaluar el conjunto de circunstancias.

Cuando el perro es cachorro o anciano, el clima importa todavía más

La edad cambia completamente la manera de plantear un paseo.

Los cachorros todavía están desarrollando sus capacidades físicas y necesitan períodos de descanso. Además, su exposición a nuevos ambientes debe ser progresiva y positiva. No es necesario llevarlos durante largos períodos bajo condiciones climáticas difíciles para que aprendan a conocer el mundo.

Los perros ancianos, por su parte, pueden presentar mayor sensibilidad al frío, al calor y al esfuerzo físico. Una caminata tranquila puede ser mucho más apropiada que una salida prolongada.

Si un perro senior presenta rigidez, dificultad para caminar, cansancio inusual o cambios en su comportamiento, debemos adaptar la actividad y consultar con el veterinario si estos cambios persisten.

En ambos extremos de la vida canina, la palabra clave es adaptación.

No todos los perros viven el clima de la misma manera

Un error frecuente es comparar perros. “El mío puede caminar una hora bajo el sol, así que el tuyo también debería poder”. No funciona así.

Cada perro es diferente.

La raza puede influir, pero tampoco determina por completo la tolerancia individual. El estado de salud, el peso, la edad, la condición física y la experiencia previa también son importantes.

Un perro acostumbrado gradualmente a determinados ambientes puede reaccionar de una manera diferente a otro que nunca estuvo expuesto a ellos.

Por eso, debemos aprender a conocer al perro que tenemos delante, no al perro que imaginamos que debería ser.

Un paseo no tiene que ser perfecto para ser bueno

Hay días en que podremos realizar una caminata larga y tranquila. Habrá otros en que la lluvia nos obligará a regresar rápidamente. Quizás en verano salgamos temprano, antes de que el calor se haga intenso. Durante una tormenta, probablemente tengamos que quedarnos en casa. Y en una jornada de frío extremo, una salida corta puede ser suficiente.

Eso está bien.

El bienestar de nuestro perro no depende de que cada paseo sea idéntico. Depende de que seamos capaces de adaptar su rutina a sus necesidades.

El paseo debe ser una experiencia positiva, no una obligación que nos lleve a ignorar las señales del clima o del propio animal.

Porque nuestros perros no conocen el pronóstico meteorológico. No saben que mañana lloverá, que hoy hará demasiado calor o que una tormenta se aproxima. Ellos simplemente ven la puerta y quieren salir con nosotros.

Nos corresponde a nosotros decidir cuándo es seguro hacerlo.

Y quizá ahí esté una de las formas más bonitas de cuidar a un perro: aprender a poner sus necesidades por delante de nuestras propias prisas.

En un día soleado, buscaremos la sombra.

Cuando llueva, llevaremos una toalla.

Cuando haga frío, acortaremos la salida si es necesario.

Cuando nieve, revisaremos sus patas.

Cuando haya tormenta, esperaremos en casa.

Y cuando el clima sea perfecto, disfrutaremos juntos de una caminata tranquila, dejando que nuestro compañero olfatee ese árbol que aparentemente ya conoce, se detenga ante aquella esquina que considera fascinante y descubra nuevamente el mundo a través de su nariz.

Porque sacar a pasear al perro no significa enfrentarse al clima.

Significa aprender a caminar con él a pesar del clima, cuando sea seguro, y saber cuándo es mejor esperar.

Al final, no importa si el paseo duró una hora bajo un cielo azul o apenas unos minutos entre gotas de lluvia. Lo que realmente importa es que nuestro perro haya vuelto a casa seguro, cómodo y feliz.

Y probablemente, después de secarse, beber agua y acomodarse en su lugar favorito, nos mire con esa expresión que parece decir:

“¿Y mañana volvemos a salir?”




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jueves, 2 de enero de 2025

Salud mental

El papel de los Perros de terapia en la Salud Mental

Los perros de terapia han demostrado ser herramientas poderosas en el apoyo a la salud mental, proporcionando una serie de beneficios tanto emocionales como psicológicos para las personas que luchan con condiciones como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático (TEPT), entre otros. Estos animales no solo ofrecen compañía, sino que también tienen un impacto tangible en la reducción de los síntomas relacionados con diversos trastornos mentales. 

Beneficios documentados de los Perros de Terapia

  1. Reducción del Estrés y la Ansiedad: Interactuar con perros de terapia puede reducir los niveles de cortisol (hormona del estrés) en el cuerpo, mientras que aumenta los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que ayudan a mejorar el estado de ánimo. Se ha demostrado que acariciar a un perro tiene un efecto calmante, reduciendo significativamente la ansiedad.

  2. Mejora en la Depresión: Los perros de terapia ofrecen una forma constante de apoyo emocional. El hecho de tener un animal que depende de su dueño para el cuidado puede mejorar la autoestima y el sentido de propósito. Las interacciones positivas con los perros también pueden ayudar a romper el ciclo de pensamientos negativos, un síntoma común de la depresión.

  3. Apoyo en el tratamiento del Estrés Postraumático (TEPT): Los perros de terapia son frecuentemente utilizados en el tratamiento de veteranos de guerra, personas sobrevivientes de abusos o traumas, ayudando a manejar las reacciones emocionales intensas que pueden surgir a partir del TEPT. La presencia de un perro puede proporcionar consuelo, aliviar la reactividad emocional y fomentar un entorno seguro para expresar sentimientos.

  4. Aumento de la Actividad Física y Socialización: Tener un perro de terapia también puede fomentar una mayor actividad física, ya que muchos perros requieren caminatas diarias. Esto ayuda a mejorar la salud física y contribuye al bienestar general. Además, los perros de terapia actúan como un puente social, facilitando interacciones y reduciendo el aislamiento social, especialmente entre personas con condiciones como el autismo o la ansiedad social.

  5. Estabilización del Estado de Ánimo: El vínculo emocional con los perros de terapia puede proporcionar un sentido de estabilidad, reduciendo la fluctuación emocional y ofreciendo un ancla en momentos de crisis. La rutina de cuidar a un perro también puede ser reconfortante, ofreciendo estructura y previsibilidad, lo cual es particularmente valioso para personas que luchan con el desorden emocional.

Historias de Éxito

  1. El Caso de los Veteranos de Guerra: Muchos veteranos de guerra con TEPT han encontrado consuelo y apoyo en los perros de terapia. Programas como Paws for Vets y K9s for Warriors capacitan a perros para que asistan a veteranos en su recuperación. Los perros proporcionan un apoyo constante, ayudando a mitigar los episodios de ansiedad y pesadillas, y proporcionando un sentido de seguridad y calma.

  2. Niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA): Se ha documentado que los niños con autismo responden positivamente a la presencia de perros de terapia. En programas como Dogs for Autism, los niños desarrollan habilidades sociales, mejoran la comunicación y experimentan una reducción en los comportamientos agresivos o de aislamiento. El perro actúa como un "facilitador social", promoviendo la interacción con otros niños y adultos de manera segura.

  3. La Historia de Max y Emily: Emily, una adolescente que luchaba contra la depresión y la ansiedad social, comenzó a trabajar con un perro de terapia llamado Max. La relación con Max no solo la motivó a salir más de su casa, sino que también le proporcionó un espacio para liberar su estrés y emociones reprimidas. A través de este vínculo, Emily pudo mejorar significativamente su capacidad para lidiar con situaciones sociales y comenzó a asistir a la escuela con más confianza.

Cómo los Perros de Terapia mejoran la Salud Mental

  1. Compañerismo y Apoyo Incondicional: Los perros de terapia ofrecen un apoyo emocional constante sin juzgar. Esto es vital para muchas personas que luchan con enfermedades mentales, ya que pueden sentirse incomprendidas o incompletas. La presencia tranquila de un perro, su afecto incondicional y la simple compañía pueden ser extremadamente reconfortantes.

  2. Enfoque en la Terapia Asistida por Animales (TAA): En los entornos terapéuticos, los perros de terapia trabajan junto a los terapeutas para mejorar la calidad de la atención. La Terapia Asistida por Animales (TAA) ha sido utilizada en hospitales, hogares de ancianos, centros de rehabilitación y clínicas de salud mental. Los perros, bajo la supervisión de profesionales, ayudan a los pacientes a superar barreras emocionales y a trabajar en sus habilidades de afrontamiento.

  3. Desarrollo de Habilidades Emocionales: El cuidado de un perro enseña habilidades importantes como la responsabilidad, la empatía y la paciencia. Los pacientes que interactúan regularmente con perros de terapia aprenden a controlar sus emociones, mejorar su regulación emocional y, en general, a lidiar con sus trastornos mentales de manera más efectiva.

♥ Corolario ♥

El rol de los perros de terapia en la salud mental es sumamente valioso, ya que no solo proporcionan compañía, sino que también tienen un impacto profundo y positivo en la salud emocional y psicológica de las personas. Gracias a su capacidad para reducir el estrés, mejorar la interacción social y aumentar la actividad física, los perros de terapia están ayudando a transformar la vida de muchas personas, desde niños con autismo hasta veteranos con TEPT. Con cada historia de éxito, queda claro que estos perros no solo mejoran la calidad de vida de sus dueños, sino que también desempeñan un papel esencial en el proceso de sanación mental.




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lunes, 10 de octubre de 2022

Perrito mimoso

Sabías que tu perro experimenta distintas sensaciones cuando es mimado. Te dejamos algunas indicaciones que seguramente desconocías.

Cuando tu perro recibe mimos, generalmente experimenta una serie de sensaciones y emociones positivas. Aquí hay algunas cosas que tu perro podría sentir cuando recibe mimos:


1. Felicidad: Los perros son animales sociales y disfrutan de la atención y el afecto de sus dueños. Los mimos pueden hacer que tu perro se sienta feliz y amado, lo que puede generar un estado de bienestar emocional.

Hay varios factores que pueden ayudarte a determinar si tu perro está sintiendo felicidad cuando le mimas. Por ejemplo, observa su lenguaje corporal. Cuando los perros están felices, su lenguaje corporal suele ser relajado y tranquilo. Puedes observar si tu perro está moviendo la cola, relajando sus músculos, o incluso sonriendo, lo que indica que se siente cómodo y feliz.

También, mira su comportamiento, pues cuando están felices, su comportamiento suele ser activo y curioso. Puedes observar si tu perro está interesado en explorar su entorno, jugar o interactuar contigo de manera alegre, lo que puede ser un indicador de que se siente feliz.

Finalmente, hay una pronta respuesta a los mimos. Si están felices suelen disfrutar de las caricias, los abrazos y las palabras suaves. Si tu perro se acerca a ti para recibir mimos, o si se queda quieto y relajado mientras los recibes, lo que indica que está disfrutando de la atención y se siente feliz.

Recuerda que cada perro es distinto y puede tener sus propias preferencias. Algunos perros son muy tiernos, mientras que otros no tanto.

2. Conexión: Los perros son criaturas leales y aprecian el tiempo de calidad que pasan contigo. Los mimos fortalecen el vínculo entre tú y tu perro, permitiéndole sentirse conectado contigo y aumentando la confianza mutua.

3. Relajación: Los mimos pueden tener un efecto calmante en los perros. Al recibir caricias suaves, masajes o abrazos, tu perro puede sentirse relajado y tranquilo. Esto puede ser especialmente beneficioso si tu perro está estresado, ansioso o necesita un momento de descanso.

Hay varios factores que pueden indicar que un perro está relajado cuando recibe mimos. Aquí te presento tres de ellos:

a. Postura del cuerpo: Un perro relajado cuando recibe mimos generalmente mostrará una postura relajada y suelta. Observa si su cuerpo está suelto, sin rigidez ni tensión. Puede estar acostado de lado o boca arriba, con las patas extendidas o descansando sobre el suelo.

b. Expresión facial y orejas: Una expresión facial suave y relajada, con los ojos entrecerrados o cerrados, es un indicio de que el perro se encuentra en un estado de relajación. Las orejas también pueden estar relajadas y caídas hacia los lados, en lugar de estar erguidas o hacia adelante, lo que sugiere que el perro está tranquilo y cómodo.

c. Respiración y ritmo cardíaco: Cuando un perro está relajado, su respiración tiende a ser suave y regular. Puedes observar si su respiración es profunda y pausada. Además, el ritmo cardíaco del perro puede disminuir, lo que es un indicador de que se encuentra en un estado de calma.

Es importante tener en cuenta que cada perro es único y puede mostrar señales de relajación de manera diferente. Conoce a tu perro y observa sus patrones de comportamiento y lenguaje corporal para determinar si está relajado y cómodo durante los mimos que le estás brindando.

4. Bienestar físico: El contacto físico durante los mimos puede proporcionar estimulación táctil y liberación de endorfinas, lo que puede generar sensaciones de bienestar físico en tu perro. Algunos perros incluso disfrutan de ciertos masajes o caricias que les ayudan a aliviar la tensión muscular o a relajar zonas específicas de su cuerpo.

Es importante tener en cuenta que cada perro es único y puede tener diferentes preferencias en cuanto a cómo disfruta de los mimos. Observa las señales de tu perro, como movimientos de cola, lamidos, posturas relajadas y expresiones faciales relajadas, para determinar cómo se siente y si está disfrutando de los mimos que le estás brindando.







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miércoles, 23 de marzo de 2022

Amor perruno

Existe cierta verdad en la frase que reza que si la gente tuviera más amor, como en cierta forma los perros aman incondicionalmente, el mundo sería un paraíso. Lo cierto es que hay mucho egoísmo entre las personas, y sin embargo, todos sabemos que los perros no son egoístas (como sí los gatos). 




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sábado, 5 de diciembre de 2020

El movimiento de la cola: mucho más que felicidad 💛

Muchas personas creen que un perro que mueve la cola está siempre feliz. Sin embargo, la realidad es mucho más interesante. La cola funciona como una herramienta de comunicación que expresa distintas emociones.


Una cola relajada y con movimientos amplios suele indicar alegría y bienestar. Pero una cola rígida y levantada puede reflejar tensión o alerta. Cuando se esconde entre las patas generalmente expresa miedo o inseguridad.

Por eso es importante observar el conjunto completo del lenguaje corporal. Las orejas, la postura, la mirada y la cola trabajan juntas para comunicar lo que siente el perro.

Aprender a interpretar estas señales nos ayuda a entender mejor a nuestras mascotas y a fortalecer el vínculo con ellas. Los perros hablan constantemente con su cuerpo; solo necesitamos aprender a escuchar ese maravilloso lenguaje silencioso.🐶






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