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viernes, 4 de septiembre de 2026

10 razas de perros según tu estilo de vida: encuentra al compañero que encaja contigo

Elegir un perro es, en cierto modo, elegir un compañero para una parte importante de nuestra historia. No se trata solamente de encontrar un animal bonito, de ojos irresistibles o de una raza que esté de moda. Se trata de descubrir qué perro puede compartir nuestro ritmo cotidiano sin que ninguno de los dos tenga que renunciar a su bienestar.

Porque no vive igual una persona que pasa ocho horas fuera de casa que alguien que trabaja desde su hogar. Tampoco tiene las mismas necesidades una familia con niños que una persona que disfruta de largas caminatas, ni necesita lo mismo alguien que vive en un pequeño departamento que quien dispone de un amplio jardín.

Cada perro es un individuo y dentro de una misma raza existen enormes diferencias de personalidad. Sin embargo, conocer las características generales de algunas razas puede ayudarnos a orientar la elección y, sobre todo, a hacernos las preguntas correctas.

La pregunta no debería ser únicamente “¿qué perro me gusta?”, sino también “¿qué perro puede ser feliz con la vida que puedo ofrecerle?”.

A partir de esa idea, conozcamos diez compañeros caninos que pueden encajar especialmente bien con diferentes estilos de vida.

1. Labrador Retriever: el compañero de las familias activas

El Labrador Retriever se ha ganado durante décadas una extraordinaria reputación como perro familiar. Su carácter generalmente sociable, su disposición para aprender y su gusto por participar en las actividades de sus seres queridos lo convierten en una opción atractiva para hogares donde existe movimiento y compañía.

Es un perro que suele disfrutar de los juegos, los paseos y las actividades compartidas. Su energía puede ser considerable, especialmente durante sus primeros años, por lo que no debería elegirse pensando que simplemente permanecerá tranquilo en el jardín.

Una familia que disfrute caminar, jugar al aire libre y dedicar tiempo a la educación canina puede encontrar en un Labrador un compañero maravilloso.

Además, su entusiasmo por la vida tiene algo contagioso: parece dispuesto a convertir cualquier paseo ordinario en una pequeña aventura.

Ideal para: familias activas, personas que disfrutan de actividades al aire libre y hogares con tiempo para educación y ejercicio.

Hay que considerar: su tamaño, energía, necesidad de actividad y tendencia a ganar peso si no mantiene una alimentación y rutina adecuadas.

2. Golden Retriever: un corazón familiar

Hay perros cuya expresión parece transmitir una especie de bienvenida permanente. El Golden Retriever es uno de ellos.

Conocido por su carácter generalmente afectuoso y sociable, suele adaptarse bien a familias que desean integrar al perro en buena parte de sus actividades cotidianas. Necesita ejercicio, interacción y estimulación, pero también disfruta enormemente de la cercanía humana.

No debería confundirse su carácter amigable con la ausencia de necesidades. Un Golden Retriever requiere educación, actividad física y cuidados de su abundante pelaje.

Su tamaño también debe tenerse en cuenta.

Cuando recibe atención, ejercicio y una educación coherente, puede convertirse en ese compañero que acompaña a los niños durante sus juegos, espera pacientemente a los adultos y parece formar parte de la familia desde el primer día.

Ideal para: familias, hogares sociables y personas que buscan un perro participativo y afectuoso.

Hay que considerar: ejercicio diario, mantenimiento del pelaje y cuidados veterinarios durante toda su vida.

3. Caniche: inteligencia en diferentes tamaños

El Caniche, conocido también como Poodle, demuestra que la inteligencia canina puede venir en distintos tamaños. Existen variedades que permiten encontrar un perro con características físicas diferentes, aunque todas requieren atención a sus necesidades particulares.

Es una raza reconocida por su capacidad de aprendizaje y por su disposición para participar en actividades junto a las personas.

Puede ser una excelente alternativa para quienes disfrutan enseñar trucos, realizar juegos de inteligencia y mantener una relación activa con su perro.

Su característico pelo, sin embargo, requiere cuidados periódicos. Quien elija un Caniche debe estar dispuesto a incorporar el mantenimiento del pelaje dentro de su rutina.

Su inteligencia es uno de sus grandes encantos, pero también significa que necesita estímulos. Un perro inteligente y aburrido puede buscar por sí mismo alguna actividad para entretenerse.

Y quizá esa actividad no sea precisamente la que nosotros habíamos imaginado.

Ideal para: personas que disfrutan enseñar, familias participativas y hogares que desean un compañero inteligente y activo.

Hay que considerar: mantenimiento del pelaje, estimulación mental y educación constante.

4. Cavalier King Charles Spaniel: pequeño compañero para hogares tranquilos

Para quienes buscan un perro de tamaño pequeño y disfrutan de una vida relativamente tranquila, el Cavalier King Charles Spaniel puede resultar una alternativa interesante.

Su tamaño facilita determinadas situaciones de convivencia y suele ser un perro muy orientado hacia las personas.

Sin embargo, pequeño no significa “sin necesidades”.

Necesita paseos, interacción, educación y atención veterinaria. Como ocurre con todas las razas, además, conviene informarse previamente sobre los problemas de salud que pueden afectar a la línea genética concreta y elegir responsables que trabajen seriamente en la salud de sus perros.

Es un compañero que puede disfrutar tanto de un paseo como de una tarde cerca de su familia.

Ideal para: hogares tranquilos, personas que buscan un perro pequeño y familias que desean un compañero cercano.

Hay que considerar: no elegirlo únicamente por su tamaño o apariencia; la salud y el temperamento deben ser prioridades.

5. Bulldog Francés: pequeño, simpático y de actividad moderada

El Bulldog Francés se ha convertido en uno de los perros de compañía más populares en numerosos lugares, especialmente entre personas que viven en espacios reducidos.

Su tamaño y, generalmente, sus necesidades de ejercicio moderadas pueden facilitar la convivencia en un departamento.

Pero existe una consideración fundamental que no debe ignorarse: su conformación física característica puede estar asociada con problemas respiratorios y dificultades para regular el calor.

Por eso, especialmente en regiones de clima cálido, es necesario extremar los cuidados y evitar el ejercicio intenso durante las horas de mayor temperatura.

Su apariencia simpática jamás debería hacernos olvidar que detrás de ella existe un animal que necesita condiciones ambientales adecuadas y atención responsable.

Ideal para: determinados hogares pequeños y personas que prefieren una rutina de actividad moderada.

Hay que considerar: sensibilidad al calor, problemas respiratorios asociados a la conformación braquicéfala y necesidad de cuidados veterinarios responsables.

6. Dachshund o perro salchicha: pequeño cuerpo, enorme personalidad

El Dachshund, conocido popularmente como perro salchicha, es un excelente ejemplo de por qué nunca debemos confundir tamaño con personalidad.

Su cuerpo alargado y sus patas cortas pueden hacerlo parecer delicado, pero históricamente fue desarrollado para el trabajo de caza y conserva características de un perro decidido, curioso y con bastante carácter.

Puede adaptarse bien a distintos hogares, incluso espacios relativamente pequeños, siempre que reciba paseos y estimulación adecuados.

Su estructura corporal requiere además determinados cuidados. Conviene evitar situaciones que impliquen saltos repetitivos desde lugares elevados y mantenerlo en una condición corporal saludable, siguiendo siempre las indicaciones del veterinario.

Es pequeño, sí.

Pero dentro de ese pequeño cuerpo vive un perro con una personalidad enorme.

Ideal para: personas que buscan un compañero pequeño pero activo y hogares con tiempo para paseos y juegos.

Hay que considerar: cuidado de su espalda, peso saludable, ejercicio adecuado y educación.

7. Border Collie: para quienes aman mantenerse en movimiento

Si tu idea de un día perfecto incluye caminar, correr, explorar y aprender cosas nuevas junto a tu perro, el Border Collie puede despertar inmediatamente tu admiración.

Pero aquí conviene detenerse.

No es una raza recomendable simplemente porque sea famosa por su inteligencia.

El Border Collie fue desarrollado para trabajar y posee una enorme capacidad física y mental. Necesita actividades que involucren tanto su cuerpo como su cerebro.

Una familia sedentaria puede enamorarse de su apariencia y posteriormente descubrir que satisfacer sus necesidades constituye un desafío considerable.

En cambio, una persona activa que disfrute del entrenamiento, los deportes caninos, los juegos de olfato y el aprendizaje puede encontrar un compañero extraordinario.

Con un Border Collie, la vida rara vez permanece completamente aburrida.

Ideal para: personas muy activas, amantes del entrenamiento y familias que puedan dedicar bastante tiempo a actividades físicas y mentales.

Hay que considerar: elevada necesidad de ejercicio y estimulación mental.

8. Pastor Australiano: energía, inteligencia y trabajo

El Pastor Australiano comparte con otros perros de pastoreo una combinación fascinante de inteligencia, energía y deseo de participar.

No es simplemente un perro que necesita “salir a caminar”.

Necesita sentir que tiene algo que hacer.

Entrenamiento, juegos, actividades de olfato, obediencia y deportes caninos pueden convertirse en excelentes herramientas para mantenerlo equilibrado.

Por esa razón, puede ser un gran compañero para personas activas que desean integrar al perro en su rutina.

Para alguien que busca exclusivamente un animal tranquilo que permanezca largas horas descansando, probablemente existan opciones más adecuadas.

Elegir un perro activo exige aceptar que el movimiento formará parte de nuestra vida durante muchos años.

Ideal para: deportistas, personas activas y familias que disfrutan del aprendizaje y las actividades al aire libre.

Hay que considerar: tiempo diario para ejercicio y estimulación mental.

9. Shih Tzu: pequeño compañero para una vida relajada

El Shih Tzu puede resultar atractivo para personas que buscan un perro pequeño y orientado hacia la compañía.

Su tamaño facilita determinadas condiciones de convivencia, pero tampoco debe interpretarse como un perro que no necesita salir de casa.

Los paseos tranquilos, la interacción y los estímulos ambientales continúan siendo importantes.

Además, su abundante pelaje requiere atención y mantenimiento regular.

Es una opción que puede adaptarse a personas que prefieren una vida menos deportiva, siempre que comprendan que incluso un perro pequeño necesita actividad, educación y contacto con el mundo exterior.

Porque una vida tranquila no tiene por qué ser una vida aburrida.

Un paseo pausado por el barrio puede ser una expedición extraordinaria desde la perspectiva de un perro.

Ideal para: personas tranquilas, hogares pequeños y quienes buscan un compañero de tamaño reducido.

Hay que considerar: cuidados del pelaje, paseos diarios y atención a posibles problemas de salud relacionados con la conformación de la raza.

10. Galgo: la sorprendente elegancia de un perro tranquilo

Puede parecer extraño incluir al Galgo entre los perros adecuados para personas tranquilas.

Después de todo, estamos ante un atleta extraordinario.

Sin embargo, muchos galgos pueden ser sorprendentemente relajados dentro del hogar después de recibir ejercicio apropiado.

Son perros elegantes, sensibles y con una historia que merece ser conocida más allá de su extraordinaria velocidad.

Una persona que disfrute de caminatas y posteriormente de largos momentos de tranquilidad puede encontrar en un Galgo un compañero fascinante.

Como siempre, el individuo importa. Cada perro posee su propio carácter, nivel de energía y experiencias anteriores.

En especial cuando hablamos de perros adultos provenientes de rescate, conocer personalmente al animal puede ser mucho más útil que intentar predecir su personalidad solamente por la raza.

Ideal para: personas que disfrutan caminar pero también valoran un hogar tranquilo.

Hay que considerar: necesidades de ejercicio, sensibilidad individual y adaptación progresiva al hogar.

Una tabla para ayudarte a orientarte

Estilo de vidaRazas que pueden encajarPrincipal consideración
Familia activaLabrador, Golden RetrieverEjercicio y educación
Familia sociableGolden Retriever, LabradorTiempo y compañía
DepartamentoCavalier, Shih Tzu, algunas variedades de CanichePaseos y estimulación
Vida tranquilaShih Tzu, Cavalier, algunos GalgosNo confundir tranquilidad con inactividad
Persona deportistaBorder Collie, Pastor Australiano, LabradorAlta demanda física y mental
Amantes del entrenamientoCaniche, Border Collie, Pastor AustralianoEstimulación mental
Espacios pequeñosRazas pequeñas, según temperamentoEl tamaño no determina por sí solo las necesidades
Personas que disfrutan caminarLabrador, Golden, GalgoRutina de ejercicio constante

¿Y si ninguna de estas razas es para ti?

Aquí aparece una posibilidad maravillosa que muchas veces olvidamos.

No necesitas necesariamente un perro de raza.

Los refugios y organizaciones de protección animal están llenos de perros mestizos con personalidades extraordinarias. En un perro adulto, además, muchas veces podemos observar directamente su temperamento, nivel de energía y manera de relacionarse.

En lugar de preguntar solamente “¿qué raza es?”, podemos preguntar:

“¿Quién es este perro?”

¿Es tranquilo? ¿Le gusta caminar? ¿Se lleva bien con otros perros? ¿Busca mucho contacto humano? ¿Disfruta jugando? ¿Cómo responde ante situaciones nuevas?

Estas preguntas pueden ayudarnos a encontrar una compatibilidad mucho más real.

Porque al final, una etiqueta genética nunca contará toda la historia de un perro.

El clima también debe entrar en la decisión

Existe otro aspecto que merece especial atención: el clima donde vivimos.

Los perros no toleran todos las temperaturas de la misma manera.

Las razas de hocico muy corto pueden tener mayores dificultades para disipar el calor. Los perros con abundante pelaje también necesitan medidas especiales durante temperaturas elevadas.

En zonas de clima cálido, la elección responsable implica pensar en sombra, agua fresca, horarios adecuados para los paseos y prevención del sobrecalentamiento.

No basta con preguntarnos si el perro puede vivir en nuestra ciudad.

Debemos preguntarnos si podemos ofrecerle un ambiente donde pueda vivir cómodamente y con seguridad.

No existe la raza perfecta: existe la combinación adecuada

Después de conocer estas diez razas, quizás hayas encontrado una que te enamore.

Pero antes de tomar una decisión, haz una última reflexión.

Imagina un martes cualquiera.

No un domingo perfecto.

No un día de vacaciones.

Un martes normal, cuando tienes trabajo, responsabilidades, cansancio y poco tiempo.

¿Podrás sacar a pasear a tu perro?

¿Podrás alimentarlo correctamente?

¿Podrás llevarlo al veterinario cuando sea necesario?

¿Tendrás paciencia para educarlo?

¿Podrás acompañarlo cuando envejezca?

La verdadera elección se realiza pensando precisamente en esos días ordinarios.

Porque para nosotros un perro puede ser una parte de nuestra rutina.

Pero para él, nosotros somos prácticamente todo su mundo.

Reflexión final: no busques el perro perfecto, busca una vida compartida

Quizás el perro ideal no sea el más popular.

Quizás tampoco sea el más hermoso según los estándares de una exposición.

Tal vez sea un Labrador que corre detrás de una pelota, un pequeño Shih Tzu que duerme cerca de nuestros pies, un inteligente Caniche que aprende nuevos trucos, un Galgo que descubre lentamente el placer de una casa tranquila o un mestizo que esperaba detrás de una puerta sin saber que algún día alguien llegaría por él.

Cada perro trae consigo una historia.

Y cada familia también.

La magia aparece cuando ambas historias consiguen encontrarse.

Elegir responsablemente significa mirar más allá de la apariencia y comprender que estamos tomando una decisión que afectará a un ser vivo durante muchos años.

No se trata de encontrar al perro que mejor encaje en nuestra fotografía.

Se trata de encontrar al compañero cuya naturaleza podamos comprender, respetar y acompañar.

Porque cuando la elección es correcta, ocurre algo hermoso.

El perro deja de ser una raza. Deja de ser una categoría. Deja incluso de ser “la mascota”.

Se convierte en ese ser que reconoce nuestros pasos antes de vernos, que espera nuestro regreso, que conoce nuestras rutinas y que, sin pedir grandes explicaciones, consigue que nuestra casa se sienta un poco más como hogar.

Y entonces comprendemos que nunca estuvimos simplemente eligiendo un perro.

Estábamos eligiendo con quién compartir una parte de nuestra vida.



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jueves, 3 de septiembre de 2026

Conoce a tu mejor amigo: ¿cómo elegir la raza adecuada para tu vida? 🐕

Hay decisiones que parecen pequeñas hasta que descubrimos que pueden acompañarnos durante diez, doce o incluso quince años. Elegir un perro es una de ellas.

A veces todo comienza con una fotografía. Unos ojos enormes, unas orejas irresistibles, un pelaje que parece diseñado para ser acariciado. Tal vez vimos determinada raza en una película, en casa de un amigo o caminando orgullosamente por un parque y pensamos: “Ese es el perro que quiero”.

Pero convivir con un perro es mucho más que enamorarse de su apariencia.

Detrás de cada raza existe una historia, una tendencia de comportamiento, determinadas necesidades de ejercicio, cuidados particulares, capacidades físicas y una forma característica de relacionarse con el mundo. Por eso, elegir la raza adecuada no consiste únicamente en preguntarnos qué perro nos gusta, sino en hacernos una pregunta mucho más importante:

¿Qué perro puede ser feliz viviendo la vida que realmente puedo ofrecerle?

Cuando encontramos esa compatibilidad, comienza una de las relaciones más extraordinarias que puede experimentar una persona.

Primero debes conocer tu propia vida

Antes de estudiar razas, tamaños o tipos de pelaje, conviene realizar un pequeño ejercicio de sinceridad.

¿Cómo es tu rutina diaria?

¿Pasas muchas horas fuera de casa? ¿Te gusta caminar? ¿Practicas actividades al aire libre? ¿Prefieres tardes tranquilas frente al televisor? ¿Vives en un departamento o en una casa con patio? ¿Hay niños pequeños? ¿Conviven otros animales contigo?

Cada una de estas respuestas ayuda a dibujar el perfil del compañero que mejor podría adaptarse a tu hogar.

Una persona amante de largas caminatas puede encontrar un maravilloso compañero en un perro activo. En cambio, alguien con una rutina más sedentaria probablemente disfrutará mucho más la convivencia con un animal de necesidades físicas moderadas.

No existe un perro universalmente perfecto.

Existe, en cambio, un perro adecuado para determinado estilo de vida.

Y comprender esta diferencia puede evitar muchos problemas futuros.

El tamaño importa, pero no de la manera que imaginamos

Existe una idea bastante extendida: perro pequeño para departamento, perro grande para casa con patio.

La realidad es mucho más interesante.

Algunos perros grandes pueden ser sorprendentemente tranquilos dentro del hogar si reciben ejercicio suficiente. Al mismo tiempo, ciertas razas pequeñas poseen una energía extraordinaria y necesitan actividad, juegos y estímulos frecuentes.

Por eso el tamaño no debería ser el único criterio.

Un Jack Russell Terrier, por ejemplo, puede ser pequeño físicamente, pero su energía parece caber con dificultad dentro de su diminuto cuerpo. Fue desarrollado históricamente como perro de trabajo y conserva un fuerte impulso por investigar, correr y mantenerse ocupado.

Un Gran Danés, en cambio, pese a su impresionante tamaño, puede mostrar un comportamiento considerablemente tranquilo dentro de casa cuando sus necesidades están correctamente atendidas.

Por supuesto, los perros grandes requieren más espacio físico para moverse cómodamente y también implican mayores gastos en alimentación, camas, medicamentos y otros cuidados.

El tamaño cuenta.

Pero el nivel de energía suele importar todavía más.

¿Deportista o amante del sofá?

Este quizá sea uno de los factores fundamentales.

Algunas razas fueron desarrolladas durante generaciones para trabajar durante horas. Pastorear animales, acompañar cazadores, proteger propiedades, tirar de cargas o realizar distintas tareas.

Ese pasado continúa respirando dentro de muchos perros actuales.

El Border Collie, por ejemplo, es famoso por su inteligencia y capacidad de trabajo. Sin embargo, precisamente esas virtudes pueden convertirse en un desafío para una familia que no tenga tiempo suficiente para proporcionarle ejercicio y estimulación mental.

Los perros de alta energía necesitan algo más que unos minutos en el patio.

Necesitan caminar, explorar, aprender, jugar y utilizar su mente.

Otras razas presentan un ritmo de vida considerablemente más tranquilo y pueden adaptarse mejor a hogares donde predominan los paseos moderados y las tardes relajadas.

Antes de elegir, pregúntate:

¿Cuánto ejercicio estoy realmente dispuesto a ofrecer todos los días durante los próximos años?

No respondas pensando en la persona que quieres ser.

Responde pensando en la persona que eres.

Esa sinceridad será un regalo para tu futuro perro.

El espacio disponible también cuenta

Tener un patio grande puede ser maravilloso, pero existe un mito que conviene derribar: un patio no sustituye los paseos.

Los perros necesitan descubrir el mundo.

Durante una caminata encuentran olores desconocidos, escuchan sonidos diferentes, observan personas, exploran territorios y reciben estímulos que enriquecen profundamente su vida.

Para un perro, olfatear una esquina puede contener tanta información como leer varias páginas de un periódico para nosotros.

Por eso una persona que vive en un departamento puede ofrecer una vida magnífica a determinados perros si mantiene una rutina adecuada de paseos, ejercicio y compañía.

Del mismo modo, un perro puede vivir en una propiedad enorme y sentirse aburrido si pasa sus días solo en el patio.

El verdadero espacio que necesita un perro no se mide únicamente en metros cuadrados.

También se mide en tiempo, atención y experiencias compartidas.

Familias con niños: más allá de la fama de una raza

Cuando existen niños en el hogar, muchas personas buscan inmediatamente listas de “las mejores razas para familias”.

Estas clasificaciones pueden servir como referencia general, pero nunca deberían considerarse garantías absolutas. Cada perro es un individuo.

La genética influye en su comportamiento, pero también intervienen la socialización, las experiencias tempranas, la educación, el ambiente y la forma en que las personas interactúan con él.

Algunas razas, como el Labrador Retriever o el Golden Retriever, son conocidas por su sociabilidad y carácter familiar. Sin embargo, incluso un perro tradicionalmente considerado amable necesita educación, límites y experiencias positivas.

Del mismo modo, los niños deben aprender a respetar al animal.

Un perro no debería ser tratado como un juguete.

Necesita descansar sin ser molestado, comer tranquilamente y disponer de un espacio donde pueda retirarse cuando quiera estar solo.

La mejor convivencia nace cuando educamos tanto al perro como a los seres humanos que vivirán con él.

¿Cuánto tiempo puedes dedicar al cuidado del pelaje?

Los perros también requieren mantenimiento.

Algunas razas poseen un pelaje relativamente sencillo de cuidar, mientras que otras necesitan cepillados frecuentes, baños específicos, visitas periódicas a profesionales de peluquería canina y una vigilancia constante para evitar nudos.

Un Caniche o Poodle, por ejemplo, puede requerir cuidados periódicos del manto.

Los perros de pelo largo pueden necesitar cepillados frecuentes.

Otras razas mudan considerablemente durante determinadas épocas del año.

Por eso, antes de enamorarte de una espectacular melena canina, piensa también en el cepillo que probablemente tendrás entre las manos varias veces por semana.

Ese hermoso pelaje no se mantiene solo.

Perros guardianes, cazadores, pastores y compañeros

La historia de cada raza puede ayudarnos enormemente a comprenderla.

Los perros fueron seleccionados durante generaciones para realizar determinados trabajos.

Los pastores suelen tener gran capacidad para observar movimientos y responder rápidamente a estímulos.

Los retrievers fueron desarrollados para colaborar estrechamente con las personas y recuperar piezas durante actividades de caza.

Los terriers fueron utilizados para perseguir pequeños animales, lo que explica la intensidad y determinación que todavía encontramos en muchos de ellos.

Los perros guardianes pueden mostrar una tendencia mayor hacia la vigilancia del territorio.

Comprender estas raíces no significa afirmar que todos los individuos actuarán exactamente de la misma manera.

Significa reconocer que algunas tendencias poseen una poderosa historia detrás.

Cuando conocemos esa historia dejamos de preguntarnos:

“¿Por qué mi perro hace esto?”

Y comenzamos a comprender:

“Tal vez fue seleccionado durante generaciones precisamente para hacerlo”.

La inteligencia también puede convertirse en un desafío

Muchas personas desean “el perro más inteligente”.

Pero pocas se preguntan qué significa convivir con uno.

Un perro extremadamente inteligente aprende rápidamente nuestras enseñanzas.

También aprende rápidamente nuestras incoherencias.

Puede descubrir cómo abrir una puerta, encontrar comida escondida o interpretar pequeños gestos humanos que nosotros ni siquiera sabíamos que realizábamos.

Las razas muy inteligentes suelen necesitar estimulación mental frecuente.

Juegos de olfato, aprendizaje de habilidades, exploración y actividades variadas pueden resultar fundamentales.

La inteligencia canina es maravillosa.

Pero también exige participación.

Un cerebro brillante que permanece aburrido terminará buscando su propio entretenimiento.

Y es posible que sus ideas no coincidan exactamente con nuestra decoración.

También debemos pensar en nuestra economía

El amor no tiene precio, pero cuidar correctamente a un perro sí tiene un costo.

Alimentación, vacunas, consultas veterinarias, prevención de parásitos, accesorios, entrenamiento, higiene y posibles tratamientos médicos forman parte de la responsabilidad.

Los perros grandes suelen consumir mayores cantidades de alimento y determinadas medicaciones veterinarias también pueden tener costos relacionados con el peso.

Algunas razas presentan además predisposiciones conocidas hacia determinadas enfermedades.

Por eso, antes de adoptar o adquirir un perro de raza, conviene investigar seriamente sus posibles problemas de salud y conversar con profesionales veterinarios.

Elegir responsablemente significa pensar no solamente en el cachorro que tendremos hoy.

También significa imaginar al perro adulto y, algún día, al compañero anciano que necesitará todavía más de nosotros.

¿Cachorro o perro adulto?

Existe algo casi imposible de resistir en un cachorro.

Sus movimientos torpes, su curiosidad infinita y esa capacidad extraordinaria para dormir profundamente después de convertir una habitación completa en territorio de exploración.

Pero criar un cachorro exige tiempo.

Necesita aprender dónde hacer sus necesidades, cómo relacionarse con personas y animales, qué puede morder, cómo caminar con correa y cómo comportarse dentro del hogar.

Un perro adulto puede ser una magnífica alternativa.

En muchos casos su personalidad ya resulta más fácil de observar y su nivel de energía está mejor definido.

Además, adoptar un perro adulto significa ofrecer una nueva oportunidad a un animal que quizás lleva tiempo esperando una familia.

Y algunas de las historias de amor más hermosas comienzan precisamente así: no con un cachorro elegido por su apariencia, sino con dos vidas que inesperadamente se encuentran.

¿Y los perros mestizos?

Hablar de razas no debería hacernos olvidar a millones de perros extraordinarios que no pertenecen a ninguna en particular.

Los perros mestizos pueden convertirse en compañeros maravillosos.

Su personalidad, tamaño adulto estimado, nivel de energía y necesidades pueden evaluarse individualmente para determinar si encajan dentro de una determinada familia.

En refugios y organizaciones de rescate existen perros jóvenes, adultos, pequeños, grandes, tranquilos y activos esperando una oportunidad.

En ocasiones creemos que estamos buscando una raza.

Y terminamos encontrando simplemente un perro.

Uno que nos mira durante algunos segundos y consigue derribar todas las listas que habíamos preparado.

Nunca elijas únicamente por moda

Cada cierto tiempo determinadas razas se vuelven extraordinariamente populares gracias al cine, las redes sociales o las celebridades.

Las fotografías pueden despertar admiración.

Pero detrás de cada fotografía existe un animal real.

Un Husky Siberiano no es solamente esos impresionantes ojos que conquistan las redes sociales. Es también un perro atlético, activo y con necesidades importantes.

Un Border Collie no es únicamente una demostración espectacular de inteligencia. Es un trabajador incansable que necesita utilizar esa mente.

Un perro nunca debería convertirse en un accesorio destinado a representar un estilo de vida.

Porque cuando la moda desaparezca, él seguirá esperando junto a la puerta.

Esperando su paseo, su comida, su juego.

Y, sobre todo, nuestra compañía.

Investiga antes de decidir

Si determinada raza te interesa, intenta conocer ejemplares adultos.

Habla con veterinarios, educadores caninos y personas que hayan convivido durante años con esa raza.

Pregunta también por las dificultades.

Las virtudes aparecen fácilmente en fotografías y publicaciones.

Los desafíos son los que necesitamos conocer antes de tomar una decisión.

Investiga sobre:

  • nivel de actividad;

  • tamaño adulto;

  • necesidades de entrenamiento;

  • mantenimiento del pelaje;

  • convivencia con niños y otros animales;

  • tendencia a ladrar;

  • posibles problemas de salud;

  • necesidad de estimulación mental;

  • tolerancia al clima de tu región;

  • expectativa general de cuidados durante toda su vida.

Cuanto más sepamos antes de abrir nuestra puerta, más preparados estaremos para mantenerla abierta durante toda su vida.

El mejor perro no es necesariamente el más hermoso

Quizás esta sea la idea más importante.

Elegir un perro no debería consistir en buscar cuál combina mejor con nuestra casa, nuestras fotografías o nuestra imaginación.

Debería consistir en buscar una criatura cuya naturaleza podamos comprender y respetar.

El perro adecuado será aquel al que podamos ofrecer el ejercicio que necesita, los cuidados que merece, la educación que requiere y la compañía que espera.

Tal vez sea pequeño.

Tal vez enorme.

Quizás tenga pedigrí.

Quizás haya nacido sin que nadie conozca exactamente quiénes fueron sus padres.

Al final, aquello que determinará la profundidad de vuestra relación no será el nombre escrito junto a la palabra “raza”.

Será todo lo vivido juntos.

Reflexión final: elegir con los ojos, decidir con el corazón y la razón

Existe un instante profundamente especial cuando un perro entra por primera vez en nuestra casa.

Camina con cierta cautela. Olfatea las habitaciones. Observa los movimientos de quienes serán su nueva familia.

Todavía no sabe que aquella será su cama.

Que esa puerta será la que escuchará abrirse cuando regresemos.

Que conocerá nuestros mejores días y también algunos de los peores.

Que celebrará nuestro regreso aunque solamente hayamos salido durante unos minutos.

Por eso elegir un perro merece tiempo.

No estamos seleccionando una mascota para una temporada.

Estamos invitando a un ser vivo a compartir una parte considerable de nuestra historia.

Podemos investigar tamaños, temperamentos, niveles de energía y características de cada raza. Debemos hacerlo.

Pero existe una verdad que ninguna ficha técnica puede expresar completamente.

Cuando elegimos bien, un perro deja rápidamente de ser “el perro que adoptamos” o “la raza que queríamos”.

Se convierte simplemente en nuestro perro. Nuestro compañero de caminatas, el guardián silencioso de nuestras rutinas y por supuesto el testigo de nuestros días.

Y quizá, con el paso de los años, descubramos algo todavía más hermoso: mientras nosotros creíamos estar buscando al perro adecuado para nuestra vida, aquel pequeño compañero estaba transformando lentamente nuestra manera de vivirla.


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domingo, 9 de agosto de 2026

Cómo adaptar cada paseo

Sacar a pasear al perro con lluvia, sol, nieve y en otras circunstancias

Hay una frase que parece formar parte del diccionario particular de cualquier perro: “¿Vamos a pasear?”. Basta pronunciarla para que aparezcan las orejas atentas, la cola inquieta y esa mirada que parece decirnos que no existe ningún asunto más importante en el mundo. Afuera puede estar lloviendo, haciendo frío, brillando un sol intenso o incluso cayendo nieve, pero para nuestro compañero la posibilidad de salir siempre parece una excelente noticia.

Sin embargo, aunque muchos perros estén dispuestos a salir prácticamente bajo cualquier circunstancia, nosotros somos quienes debemos evaluar si las condiciones son adecuadas y cómo adaptar la caminata. El paseo es importante para su bienestar físico y mental, pero la seguridad debe estar siempre primero.

No existe un clima perfecto para todos los perros. Un animal joven y saludable puede tolerar determinadas condiciones que serían incómodas o peligrosas para un perro anciano, un cachorro muy pequeño o un perro con alguna condición de salud. También influyen el tamaño, el tipo de pelaje, la condición corporal y la capacidad individual para tolerar el frío o el calor.

Por eso, más que preguntarnos si podemos sacar al perro cuando hace determinado tiempo, deberíamos preguntarnos cómo podemos hacer que esa salida sea segura y agradable.

Cuando la lluvia aparece: ¿hay que cancelar el paseo?

La lluvia es una de las circunstancias más habituales y no necesariamente significa que el perro deba pasar todo el día dentro de casa. Muchos perros disfrutan de caminar bajo una lluvia ligera y no tienen ningún problema con mojarse. Otros, en cambio, parecen considerar que cada gota es una afrenta personal y prefieren quedarse cómodamente en su cama.

Si la lluvia es suave y las condiciones son seguras, podemos realizar un paseo más corto, adaptando el recorrido y buscando zonas donde el perro pueda protegerse parcialmente del agua. En estos casos, lo importante es observar cómo se siente.

Un perro que camina relajado, explora y continúa disfrutando probablemente esté cómodo. Si intenta regresar constantemente, se muestra nervioso o busca refugio, no tiene sentido obligarlo a permanecer afuera.

Después de una caminata bajo la lluvia llega una parte muy importante: secarlo correctamente. Una toalla puede convertirse en nuestra mejor aliada. Debemos prestar especial atención a las patas, el vientre y las zonas donde el agua pueda quedar acumulada.

Las patas merecen una revisión especial, sobre todo si el perro caminó por lugares con barro, agua estancada o superficies sucias. Limpiarlas al regresar ayuda a mantenerlas en buenas condiciones y evita que el perro ingiera suciedad al lamerlas.

También debemos tener precaución durante tormentas eléctricas. Los truenos, relámpagos y cambios bruscos del ambiente pueden asustar a algunos perros. Si hay una tormenta fuerte, con rayos, vientos intensos o riesgo de inundación, lo más prudente es posponer el paseo y mantener al perro en un lugar seguro dentro de casa.

Y aquí aparece una regla sencilla que vale oro: si nosotros consideramos que el clima es demasiado peligroso para caminar afuera, probablemente nuestro perro tampoco necesite salir en ese momento.

Días de sol: cuidado con el calor y el pavimento

El sol puede transformar un paseo agradable en una experiencia peligrosa si no tomamos precauciones. Esto es especialmente importante en regiones donde las temperaturas son elevadas durante buena parte del año.

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que, como el perro tiene ganas de salir, puede caminar durante mucho tiempo. Los perros no siempre saben cuándo deben detenerse. Algunos continúan jugando o caminando aunque el calor esté afectándolos.

Por eso, en los días calurosos debemos elegir cuidadosamente el horario. Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde suelen ser preferibles a las horas en que el sol está más fuerte.

También debemos prestar atención al pavimento. Las calles y veredas pueden calentarse considerablemente bajo el sol. El perro camina directamente sobre ellas y sus almohadillas están expuestas al contacto con esa superficie.

Una prueba sencilla consiste en tocar el pavimento con la mano durante varios segundos. Si resulta demasiado caliente para nuestra mano, debemos considerar que tampoco será agradable para las patas del perro.

El calor también puede aumentar el riesgo de problemas relacionados con la temperatura corporal. Durante el paseo debemos observar signos como jadeo excesivo, debilidad, dificultad para continuar, desorientación o comportamiento inusual. Si el perro parece estar afectado por el calor, debemos detener la actividad, llevarlo a un lugar fresco y buscar atención veterinaria si los signos son preocupantes.

El agua es otro elemento importante. Para paseos largos o en días especialmente calurosos, conviene llevar agua fresca y ofrecerla durante la salida.

Y hay una regla que nunca debemos olvidar: un perro no debe permanecer dentro de un automóvil estacionado, ni siquiera durante unos minutos, cuando hace calor. La temperatura dentro del vehículo puede aumentar rápidamente y representar un peligro grave.

En verano, el paseo no desaparece. Simplemente cambia de horario, duración e intensidad.

¿Qué ocurre cuando llega el frío?

El frío también exige adaptar la rutina. Algunos perros parecen haber nacido para disfrutar de las temperaturas bajas, especialmente aquellos con pelajes densos, mientras que otros necesitan mayor protección.

El tamaño, la edad, el tipo de pelaje y la condición individual influyen mucho. Un perro pequeño, un cachorro, un animal anciano o un perro de pelo muy corto puede sentir frío mucho antes que otro con una capa de pelo abundante.

Cuando la temperatura baja, podemos reducir la duración del paseo si observamos que el perro está incómodo. También debemos prestar atención a señales como temblores persistentes, levantar repetidamente las patas o buscar regresar rápidamente a casa.

En determinadas circunstancias, una prenda para perros puede ser útil, pero no todos los animales la necesitan. La ropa debe permitir que el perro se mueva con libertad y no debe utilizarse como sustituto de una evaluación adecuada de las condiciones climáticas.

Al regresar de un paseo frío o húmedo, debemos proporcionarle un lugar seco y confortable donde pueda descansar.

En zonas donde existe nieve o hielo, también hay que revisar las patas después de caminar. Los residuos que quedan entre los dedos pueden resultar incómodos. Si se utilizan productos para derretir hielo en calles o veredas, es especialmente importante evitar que el perro los ingiera al lamerse las patas.

Pasear con nieve: una aventura que requiere cuidados

Para un perro que vive habitualmente en un clima cálido, encontrarse con nieve puede ser una experiencia completamente nueva. Todo cambia: los olores, la textura del suelo, la temperatura y hasta el sonido del entorno.

Muchos perros disfrutan enormemente de jugar en la nieve, pero debemos recordar que no todos están preparados para permanecer mucho tiempo expuestos al frío.

Los paseos deben adaptarse a la tolerancia individual del animal. Si comienza a mostrar incomodidad, debemos regresar a casa.

También es importante evitar que el perro consuma grandes cantidades de nieve. La nieve puede contener suciedad, sustancias químicas o residuos que no son seguros para ingerir.

Después del paseo, revisar y limpiar las patas es una buena costumbre. Debemos prestar atención especialmente a los espacios entre los dedos y a las almohadillas.

La nieve puede ser hermosa y divertida, pero no debemos confundir entusiasmo con resistencia ilimitada al frío.

Viento fuerte, tormentas y condiciones extremas

Hay días en los que el problema no es solamente la temperatura. El viento intenso puede derribar ramas, mover objetos y hacer que la caminata sea peligrosa. Si además se combina con tormentas eléctricas o lluvias intensas, lo mejor es esperar.

Un paseo perdido no representa un problema. La seguridad sí.

Durante esas jornadas podemos recurrir a actividades dentro de casa. Los juegos de olfato son una excelente alternativa. Podemos esconder pequeñas recompensas en diferentes lugares seguros para que el perro las encuentre utilizando su nariz.

También podemos utilizar juguetes interactivos, practicar ejercicios sencillos de obediencia o enseñar algún comportamiento nuevo mediante refuerzo positivo.

Estas actividades no reemplazan permanentemente los paseos, pero sirven para mantener al perro mentalmente activo cuando las condiciones exteriores no son apropiadas.

¿Y si hay mucho humo, polvo o contaminación?

Existen otras circunstancias que pueden pasar desapercibidas. El humo de incendios, el polvo intenso o una calidad del aire muy mala también pueden hacer que salir no sea una buena idea.

Los perros respiran el mismo aire que nosotros y pueden verse afectados por partículas irritantes. Si el ambiente presenta humo visible, olores fuertes o condiciones claramente desfavorables, es mejor reducir la exposición y buscar alternativas dentro del hogar.

En estos casos, una salida rápida para hacer sus necesidades puede ser suficiente si resulta segura, mientras que el ejercicio y la estimulación pueden trasladarse temporalmente al interior.

La idea no es convertir nuestra casa en una prisión cada vez que aparece una nube. Se trata de utilizar el sentido común y evaluar el conjunto de circunstancias.

Cuando el perro es cachorro o anciano, el clima importa todavía más

La edad cambia completamente la manera de plantear un paseo.

Los cachorros todavía están desarrollando sus capacidades físicas y necesitan períodos de descanso. Además, su exposición a nuevos ambientes debe ser progresiva y positiva. No es necesario llevarlos durante largos períodos bajo condiciones climáticas difíciles para que aprendan a conocer el mundo.

Los perros ancianos, por su parte, pueden presentar mayor sensibilidad al frío, al calor y al esfuerzo físico. Una caminata tranquila puede ser mucho más apropiada que una salida prolongada.

Si un perro senior presenta rigidez, dificultad para caminar, cansancio inusual o cambios en su comportamiento, debemos adaptar la actividad y consultar con el veterinario si estos cambios persisten.

En ambos extremos de la vida canina, la palabra clave es adaptación.

No todos los perros viven el clima de la misma manera

Un error frecuente es comparar perros. “El mío puede caminar una hora bajo el sol, así que el tuyo también debería poder”. No funciona así.

Cada perro es diferente.

La raza puede influir, pero tampoco determina por completo la tolerancia individual. El estado de salud, el peso, la edad, la condición física y la experiencia previa también son importantes.

Un perro acostumbrado gradualmente a determinados ambientes puede reaccionar de una manera diferente a otro que nunca estuvo expuesto a ellos.

Por eso, debemos aprender a conocer al perro que tenemos delante, no al perro que imaginamos que debería ser.

Un paseo no tiene que ser perfecto para ser bueno

Hay días en que podremos realizar una caminata larga y tranquila. Habrá otros en que la lluvia nos obligará a regresar rápidamente. Quizás en verano salgamos temprano, antes de que el calor se haga intenso. Durante una tormenta, probablemente tengamos que quedarnos en casa. Y en una jornada de frío extremo, una salida corta puede ser suficiente.

Eso está bien.

El bienestar de nuestro perro no depende de que cada paseo sea idéntico. Depende de que seamos capaces de adaptar su rutina a sus necesidades.

El paseo debe ser una experiencia positiva, no una obligación que nos lleve a ignorar las señales del clima o del propio animal.

Porque nuestros perros no conocen el pronóstico meteorológico. No saben que mañana lloverá, que hoy hará demasiado calor o que una tormenta se aproxima. Ellos simplemente ven la puerta y quieren salir con nosotros.

Nos corresponde a nosotros decidir cuándo es seguro hacerlo.

Y quizá ahí esté una de las formas más bonitas de cuidar a un perro: aprender a poner sus necesidades por delante de nuestras propias prisas.

En un día soleado, buscaremos la sombra.

Cuando llueva, llevaremos una toalla.

Cuando haga frío, acortaremos la salida si es necesario.

Cuando nieve, revisaremos sus patas.

Cuando haya tormenta, esperaremos en casa.

Y cuando el clima sea perfecto, disfrutaremos juntos de una caminata tranquila, dejando que nuestro compañero olfatee ese árbol que aparentemente ya conoce, se detenga ante aquella esquina que considera fascinante y descubra nuevamente el mundo a través de su nariz.

Porque sacar a pasear al perro no significa enfrentarse al clima.

Significa aprender a caminar con él a pesar del clima, cuando sea seguro, y saber cuándo es mejor esperar.

Al final, no importa si el paseo duró una hora bajo un cielo azul o apenas unos minutos entre gotas de lluvia. Lo que realmente importa es que nuestro perro haya vuelto a casa seguro, cómodo y feliz.

Y probablemente, después de secarse, beber agua y acomodarse en su lugar favorito, nos mire con esa expresión que parece decir:

“¿Y mañana volvemos a salir?”




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jueves, 2 de enero de 2025

Salud mental

El papel de los Perros de terapia en la Salud Mental

Los perros de terapia han demostrado ser herramientas poderosas en el apoyo a la salud mental, proporcionando una serie de beneficios tanto emocionales como psicológicos para las personas que luchan con condiciones como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático (TEPT), entre otros. Estos animales no solo ofrecen compañía, sino que también tienen un impacto tangible en la reducción de los síntomas relacionados con diversos trastornos mentales. 

Beneficios documentados de los Perros de Terapia

  1. Reducción del Estrés y la Ansiedad: Interactuar con perros de terapia puede reducir los niveles de cortisol (hormona del estrés) en el cuerpo, mientras que aumenta los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que ayudan a mejorar el estado de ánimo. Se ha demostrado que acariciar a un perro tiene un efecto calmante, reduciendo significativamente la ansiedad.

  2. Mejora en la Depresión: Los perros de terapia ofrecen una forma constante de apoyo emocional. El hecho de tener un animal que depende de su dueño para el cuidado puede mejorar la autoestima y el sentido de propósito. Las interacciones positivas con los perros también pueden ayudar a romper el ciclo de pensamientos negativos, un síntoma común de la depresión.

  3. Apoyo en el tratamiento del Estrés Postraumático (TEPT): Los perros de terapia son frecuentemente utilizados en el tratamiento de veteranos de guerra, personas sobrevivientes de abusos o traumas, ayudando a manejar las reacciones emocionales intensas que pueden surgir a partir del TEPT. La presencia de un perro puede proporcionar consuelo, aliviar la reactividad emocional y fomentar un entorno seguro para expresar sentimientos.

  4. Aumento de la Actividad Física y Socialización: Tener un perro de terapia también puede fomentar una mayor actividad física, ya que muchos perros requieren caminatas diarias. Esto ayuda a mejorar la salud física y contribuye al bienestar general. Además, los perros de terapia actúan como un puente social, facilitando interacciones y reduciendo el aislamiento social, especialmente entre personas con condiciones como el autismo o la ansiedad social.

  5. Estabilización del Estado de Ánimo: El vínculo emocional con los perros de terapia puede proporcionar un sentido de estabilidad, reduciendo la fluctuación emocional y ofreciendo un ancla en momentos de crisis. La rutina de cuidar a un perro también puede ser reconfortante, ofreciendo estructura y previsibilidad, lo cual es particularmente valioso para personas que luchan con el desorden emocional.

Historias de Éxito

  1. El Caso de los Veteranos de Guerra: Muchos veteranos de guerra con TEPT han encontrado consuelo y apoyo en los perros de terapia. Programas como Paws for Vets y K9s for Warriors capacitan a perros para que asistan a veteranos en su recuperación. Los perros proporcionan un apoyo constante, ayudando a mitigar los episodios de ansiedad y pesadillas, y proporcionando un sentido de seguridad y calma.

  2. Niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA): Se ha documentado que los niños con autismo responden positivamente a la presencia de perros de terapia. En programas como Dogs for Autism, los niños desarrollan habilidades sociales, mejoran la comunicación y experimentan una reducción en los comportamientos agresivos o de aislamiento. El perro actúa como un "facilitador social", promoviendo la interacción con otros niños y adultos de manera segura.

  3. La Historia de Max y Emily: Emily, una adolescente que luchaba contra la depresión y la ansiedad social, comenzó a trabajar con un perro de terapia llamado Max. La relación con Max no solo la motivó a salir más de su casa, sino que también le proporcionó un espacio para liberar su estrés y emociones reprimidas. A través de este vínculo, Emily pudo mejorar significativamente su capacidad para lidiar con situaciones sociales y comenzó a asistir a la escuela con más confianza.

Cómo los Perros de Terapia mejoran la Salud Mental

  1. Compañerismo y Apoyo Incondicional: Los perros de terapia ofrecen un apoyo emocional constante sin juzgar. Esto es vital para muchas personas que luchan con enfermedades mentales, ya que pueden sentirse incomprendidas o incompletas. La presencia tranquila de un perro, su afecto incondicional y la simple compañía pueden ser extremadamente reconfortantes.

  2. Enfoque en la Terapia Asistida por Animales (TAA): En los entornos terapéuticos, los perros de terapia trabajan junto a los terapeutas para mejorar la calidad de la atención. La Terapia Asistida por Animales (TAA) ha sido utilizada en hospitales, hogares de ancianos, centros de rehabilitación y clínicas de salud mental. Los perros, bajo la supervisión de profesionales, ayudan a los pacientes a superar barreras emocionales y a trabajar en sus habilidades de afrontamiento.

  3. Desarrollo de Habilidades Emocionales: El cuidado de un perro enseña habilidades importantes como la responsabilidad, la empatía y la paciencia. Los pacientes que interactúan regularmente con perros de terapia aprenden a controlar sus emociones, mejorar su regulación emocional y, en general, a lidiar con sus trastornos mentales de manera más efectiva.

♥ Corolario ♥

El rol de los perros de terapia en la salud mental es sumamente valioso, ya que no solo proporcionan compañía, sino que también tienen un impacto profundo y positivo en la salud emocional y psicológica de las personas. Gracias a su capacidad para reducir el estrés, mejorar la interacción social y aumentar la actividad física, los perros de terapia están ayudando a transformar la vida de muchas personas, desde niños con autismo hasta veteranos con TEPT. Con cada historia de éxito, queda claro que estos perros no solo mejoran la calidad de vida de sus dueños, sino que también desempeñan un papel esencial en el proceso de sanación mental.




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